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jueves, 20 de junio de 2019

Nutrición y Alzheimer: Factores Preventivos

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La prevalencia de la demencia incluyendo la enfermedad de Alzheimer ha aumentado de forma alarmante en los últimos años y Colombia no se escapa de esta realidad.

Algunos factores de riesgo que han sido asociados con la enfermedad de Alzheimer (EA) son los factores genéticos, eventos vasculares, inflamación, hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, obesidad, alteraciones hormonales, factores psicológicos factores del estilo de vida (alimentación, actividad física, etc.) y otros que si bien son muy importantes para saber el porqué , lo cierto es que una vez se manifiesta no hay marcha atrás, así que lo que verdaderamente tiene sentido es prevenirla creando conciencia sobre la prevención y el control de la EA que se pone de manifiesto desde la investigación científica en todas las asociaciones y agencias de salud en el mundo por la importancia de tomar medidas de control.

El Cerebro y La Nutrición

Nuestro cerebro consume alrededor de una cuarta parte del oxígeno que ingresa a nuestro organismo.  De hecho es el órgano que más oxígeno consume. 

Por otra parte, el cerebro se caracteriza por tener una actividad metabólica sumamente alta y por tanto, altamente vulnerable al daño oxidativo. De tal forma que se cree que el estrés oxidativo y el daño celular consecuente ocurre en etapas tempranas en la cascada patológica de la EA.

El ser humano, durante toda la vida, necesita recibir en su alimentación los nutrientes necesarios para asegurar el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de su sistema nervioso, así como un desempeño óptimo de sus funciones psicomotora, afectiva e intelectual.

NUTRIENTES PROTAGONISTAS

Ingesta de Energía, macronutrientes y micronutrientes:

En general el equilibrio en la energía procedente de los carbohidratos, grasas y proteínas pudieran ayudar a mantener la integridad neuronal y la óptima función cognitiva. Sin embargo, el exceso se ha asociado con el aumento del riesgo de desarrollar alteraciones de la función cognitiva y EA.

En relación con las grasas, se ha observado que la ingesta en exceso de grasas totales está asociado con un mayor riesgo de desarrollar EA, sin embargo, parece ser que esto no depende únicamente de la cantidad, sino también del tipo de grasas que se ingieren. Respecto a esto, una revisión sistemática de estudios prospectivos ha constatado una asociación positiva entre la ingesta de grasas saturadas y trans y la incidencia de EA.




Las grasas insaturadas pueden tener un papel protector contra la enfermedad. En concreto, algunos estudios epidemiológicos han observado que la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega 3 tiene un papel protector en el mantenimiento de la función cognitiva.

El cerebro es un órgano muy rico en lípidos (grasas), y en su composición predominan los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, los cuales son muy importantes por su participación en la estructura de las neuronas y su propio funcionamiento. Ambos ácidos grasos constituyen más del 30% de la estructura lipídica del cerebro.

La Colina, es la molécula precursora de la acetilcolina, un neurotransmisor que está involucrado en muchas funciones, entre las cuales se incluye la memoria, el aprendizaje y el control del músculo. La pérdida de las neuronas colinérgicas se asocia con el deterioro de la función cognitiva, en particular con la pérdida de memoria y la EA.

Se ha observado que la colina al igual que otros nutrientes como el zinc y selenio son capaces de interactuar con algunos mecanismos que modulan la expresión de los genes. En general, se ha observado que las personas que tienen una ingesta elevada de colina tienen una mejor función cognitiva en comparación con aquellos que tienen una ingesta baja.

Magnesio, la deficiencia de este mineral ha sido vinculada con el desarrollo de la EA lo que podría estar relacionado con las múltiples funciones que ejerce dicho nutriente en el control de la densidad y plasticidad sináptica, presión arterial y en el metabolismo de la glucosa e insulina. Respecto a esto, se ha observado que las personas con un deterioro cognitivo leve o moderado presentan unas concentraciones de magnesio inferiores a las observadas en pacientes sin deterioro cognitivo.

Zinc, el cerebro tiene el mayor contenido de zinc y es esencial para su normal funcionamiento. Este mineral ha sido señalado muchas veces como uno de los nutrientes implicados en el deterioro de la función cognitiva y en la patogénesis de la EA cuando sus niveles están deficientes.

Selenio, la enzima selenio tiene como función principal proteger a las células del daño oxidativo producido por los radicales libres generados durante el metabolismo. Un estudio realizado en ancianos utilizando como indicador del status nutricional de selenio a largo plazo constató que la deficiencia de selenio contribuye al deterioro de la función cognitiva.

En relación con lo anterior, el seguimiento de una dieta equilibrada es un elemento esencial del estilo de vida y constituye un factor protector de muchas de las enfermedades crónico-degenerativas que aquejan actualmente a la población, como por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer asociados con la alimentación y nutrición, obesidad y demencias, por lo tanto, cada vez hay un mayor número de evidencia científica que indica que la inclusión de ciertos alimentos en la dieta puede ejercer un efecto protector en relación con el desarrollo de la EA.

La EA podría teóricamente ser prevenida o al menos retrasar su aparición y progreso a través de ciertos componentes de la dieta. Diversos estudios sugieren que la EA está asociada con patrones alimentarios con una ingesta excesiva de azúcar, alimentos con alto índice glicémico, el consumo en exceso de productos de origen animal (con alto contenido en grasas saturadas) y un consumo bajo de cereales de grano completo, leguminosas, oleaginosas, semillas y otros vegetales (con alto contenido en fibra, vitaminas, polifenoles y otros compuestos bioactivos).

Hay que desmitificar conceptos siempre presentes relacionados con enfermedades no transmisibles. Que un alimento sea rico en un componente beneficioso para tratar o prevenir una enfermedad no garantiza que sea “aprovechado” por el cuerpo de manera óptima como podría esperarse; bien por el tipo de organismo de la persona, la forma química o por interacciones con fármacos. Es lo que se llama la biodisponibilidad, la cual será entonces individual y se requiere de la consulta médica y nutricional para seguir tratamientos adecuados a cada uno y nunca automedicarse, el autocuidado inicia con la consulta, no con la toma indiscriminada de complementos que pueden ocasionar efectos no deseados en la salud de las personas.

Se ha constatado, por ejemplo, que el seguimiento de dietas que se caracterizan por la abundancia en el consumo de alimentos de origen vegetal, tales como cereales, leguminosas, frutas, verduras, frutos secos y aceite de oliva como la principal fuente de grasa, se ha asociado con una disminución del deterioro de la función cognitiva, reducción de la progresión del deterioro cognitivo leve y EA, reducción del riesgo de EA y disminución de la mortalidad por todas las causas en pacientes con EA. Esto debido a que este tipo de patrón de alimentación contiene una gran cantidad de nutrientes (vitaminas del grupo B, antioxidantes, ácidos grasos poliinsaturados) que probablemente juegan un papel destacable en la prevención de la enfermedad como ha descrito la investigación.

A continuación se presentan algunos de los alimentos que han sido descritos en la literatura científica como alimentos que pueden desempeñar un papel esencial en el desarrollo de la EA.

Frutas y verduras, Pescados sin piel, Lácteos fermentados y descremados, Frutos secos, Aceite de oliva, Té verde.

También han sido estudiados otros alimentos y nutrientes que son fuente de antioxidantes pertenecientes al grupo de los arándanos, granadas y la cúrcuma. 

El principal problema de los alimentos es la baja biodisponibilidad o aprovechamiento por el organismo. No obstante y dada la frecuencia de consumo a través de la vida dan como prometedores los resultados mostrados y hacen necesario seguir consumiéndolos y por supuesto investigándolos.


 Recomendaciones de Dieta para Prevenir el Alzheimer
  • Reducir la ingesta de grasas saturadas y grasas trans.
  • Disminuir la frecuencia excesiva de carne y sustituir por pescados
  • Reemplazar los lácteos enteros por fermentados y descremados
  • Aumentar el consumo de verduras crudas y cocidas simultáneamente en los diferentes momentos de consumo del día
  • Consumir mínimo 3 veces por semana leguminosas.
  • 5 frutas enteras al día con variedad de colores
  • Reemplazar los cereales refinados por enteros o integrales sin o bajos en azucares y grasas.
  • Tomar vitamina E, uso de aceites vegetales en preparación o consumir alimentos fuentes como frutos secos, aguacate.
  • Practicar actividad física con regularidad.
  • Aumentar la frecuencia de consumo de un puñado de frutos secos, nueces y semillas.
Martha Lucia Lemos ND PUJ
Miembro Asociación Colombiana Dietistas Nutricionistas ACODIN
ACODIN Sur Occidental



viernes, 14 de junio de 2019

Conflictos y problemas legales que causa la enfermedad de Alzheimer en las familias

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El Alzheimer es una enfermedad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse. Esta enfermedad no es una forma normal de envejecimiento. Esta enfermedad es la forma más común de la demencia, se tiene como sinónimo de pérdida de memoria y de otras habilidades intelectuales y es tan delicada que interfiere con la vida cotidiana del individuo y de su entorno familiar.

Un alto porcentaje de las personas que padecen el Alzheimer viven en sus hogares, el impacto de esta enfermedad se extiende a millones de familiares, amigos y cuidadores. De cada 10 familias ya una o dos tienen un enfermo con este padecimiento en casa.

No hay una conciencia con relación al tratamiento y manejo del paciente con la enfermedad del Alzheimer. Las familias generalmente tratan de guardar esta  situación en forma muy confidencial. Solo tiene noticias el médico tratante, presentándose situaciones de riesgo en el manejo del patrimonio, siendo los problemas legales los grandes ausentes, a pesar de que es un momento en el que cada vez se habla más de esta enfermedad y de los trastornos que causa a enfermos y familiares.

La pérdida de memoria y el deterioro de las facultades intelectuales del enfermo da lugar a situaciones y decisiones por parte del enfermo que a menudo generan tensiones y conflictos en la familia, por problemas económicos, discrepancias o desacuerdos entre familiares sobre la forma de afrontarlos, decisiones que toma el enfermo sin informar a nadie, o decisiones de alguno de los cuidadores sin tener en cuenta al enfermo cuando aún no está declarado incapaz.


Desde el momento del diagnóstico se debe contemplar el proceso de jurisdicción voluntaria de interdicción, no hay que esperar que el paciente ya no pueda tomar decisiones, pues con esto no se busca resolver un litigio ni controvertir un derecho, sino proteger su patrimonio y que la familia no tenga problemas que se derivan del deterioro de la enfermedad. La finalidad de este proceso es evitar que se aprovechen de la discapacidad mental de las personas y le hagan celebrar negocios que puedan afectar su patrimonio, valiéndose de engaños.

Se requiere de un dictamen médico, neurológico o psiquiátrico sobre el estado del paciente, con la etiología, el diagnóstico y el pronóstico de la enfermedad, con indicaciones de sus consecuencias en lo referente a discapacidad mental para administrar sus bienes y disponer de ellos.

La pueden pedir los familiares directos y también la propia persona. Hay que tener en cuenta que el tutor debe estar siempre bajo control judicial y deberá rendir cuentas y dar explicación de todas las incidencias importantes des estado del paciente, normalmente de forma periódica.

Por un lado es una forma de proteger al enfermo, pero por otro hay que tener mucho cuidado para escoger el momento que se debe hacer dicho proceso con el acuerdo o al menos, el conocimiento de todos los implicados, respetando siempre los derechos y la dignidad del enfermo, he visto en muchas ocasiones como las familias posponen este momento por desconocimiento.



En ocasiones se presentan situaciones difíciles derivadas de las pretensiones económicas familiares que buscan asegurar la estabilidad patrimonial en detrimento muchas veces de la salud del paciente. En la mayoría, estos casos se ventilan en los estrados judiciales originando conflictos y controversias entre los allegados al paciente del Alzheimer.

Ocurre a veces con cuidadores contratados o incluso familiares, que poco a poco van tomando el control del entorno que rodea al enfermo con demencia, hasta producirse un apoderamiento de todo el patrimonio y manejo económico de la persona enferma. Es una situación grave, que puede llegar a ser delictiva en algunos casos, pero no es muy frecuente, sobre todo en ciertos ambientes familiares donde existen tensiones y desacuerdo.

Otras veces ocurre el maltrato al enfermo por asumir una sola persona toda la carga de cuidado, hay que repartir las responsabilidades del cuidado en todos los miembros de la familia y si no están presentes, pueden ayudar de otras maneras desde la distancia.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas ha sufrido alguna clase de trastorno mental o neurológico en algún momento de su vida. La garantía en el derecho a la salud mental de los pacientes a través del Sistema General de Seguridad Social en Salud, es el objetivo que promulgó la Ley de Salud Mental 1616 de 2013, sancionada por el entonces Presidente de la República, Juan Manuel Santos.

“El derecho a la atención oportuna y digna, bajo los preceptos positivos de salud mental, salud integral y atención Primaria en Salud para responder a las necesidades y demandas poblacionales, son algunos de los aspectos a destacar de la Ley de Salud Mental”.

La situación de los pacientes con la enfermedad del Alzheimer -o cualquier otra demencia- debe ser manejada con la colaboración conjunta de la familia, que acepte la situación real y avoque un tratamiento médico integral adecuado que mitigue en forma científica este mal, que parece ser la enfermedad del siglo XXI.

Heber Galvis Navia
Abogado, Magister en derecho corporativo y empresarial, Magister en estudios políticos, especialista en derecho constitucional, Asesor Jurídico de la Fundación Alzheimer Cali.

lunes, 10 de junio de 2019

Una ventana para los cuidadores de las personas con Alzheimer

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Esta sección está orientada a visibilizar y honrar a un ejército de personas que de una forma discreta y callada dedican su vida a cuidar de manera formal a personas afectadas por Alzheimer.

Los cuidadores son un grupo de mujeres y hombres que dedican su tiempo a cuidar de la mejor manera y que establecen unos vínculos muy potentes con sus pacientes. Sus historias de vida nos explican muchas veces de dónde sale su vocación y los aprendizajes que han obtenido con esta loable misión.

Esta primera entrevista está dedicada a Ullola Mosquera Daza, de 45 años de edad. Ella es Auxiliar de Enfermería de la Fundación Jacinto Mosquera y Figueroa de Popayán, graduada en el año 1998.

Labora como cuidadora en la Fundación Alzheimer hace 18 años como Coordinadora de los Auxiliares de enfermería, con las más altas cualidades de responsabilidad, compromiso, humanidad, sentido de pertenencia, compañerismo y espíritu de superación. Es un ejemplo de dedicación, paciencia y humildad para los que compartimos con ella. ¡Gracias Ullo!

¿Por qué motivo escogió su profesión?
Ullola Mosquera: "Desde niña pertenecí a un grupo dirigido por las monjas del pueblo, llamado grupo juvenil. Ahí realizábamos actividades para celebrar fiestas importantes, como el 25 de diciembre, cena para los niños y pequeños detalles. Además, siempre jugué con mis amigas a la enfermera. Les aplicaba inyecciones de mentiras, y les decía a mis padres que quería ser enfermera para servir a las personas enfermas y salvar vidas".

Ullola Mosquera en labores en la Fundación Alzheimer.

¿Cómo empezó a cuidar personas mayores?
UM: "Conocí a una familia que cuidaba una paciente, pero no podía pagar más la enfermera. Así empecé a cuidar a la señora Magnolia López Londoño, quien fue la primera paciente de residencia de la Fundación. Luego, ella se fue a otro país, y empecé a trabajar con la Fundación".

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
UM: "Es servir y brindar amor, compañía y respeto. Mejorar la calidad de vida de las personas que están a mí alrededor. Trabajar en equipo, socializar con los compañeros de trabajo y que todos los turnos salgan bien. También me agrada, y me da miedo a la vez, la confianza que en este momento todas las familias y la gran mayoría de los compañeros tienen en mí, siempre esperan lo mejor y me gusta que todo me salga bien".

¿Y lo que menos le gusta?
UM: "Lo que menos me gusta de mi trabajo es cuando se presentan inconvenientes graves con pacientes que desmejoran la calidad del servicio que estamos prestando. También cuando los pacientes fallecen.

Un aspecto, que creo a veces no es correspondido por algunos familiares, es que en nuestro trabajo cometemos errores, y los enfrentamos para no volver a cometerlos. Pero las familias se olvidan de todo ese amor, dedicación y paciencia que durante años les hemos entregado tanto a los pacientes como al círculo familiar".

¿Qué ha aprendido usted en este trabajo?
UM: "Desde que llegue a la Fundación se transformó mi vida. Yo era una persona muy tímida, pero aquí he fortalecido mis principios como persona y también a valorar cada día, todo lo que Dios nos brinda. He aprendido fundamentalmente a tener paciencia con todas las personas".

Dada su experiencia, ¿qué mensaje podría ofrecer a los cuidadores de personas con Alzheimer?
UM: "Mi mensaje como cuidadora es siempre tratar a los adultos mayores con paciencia; respetar su autonomía y dignidad, teniendo en cuenta que son personas que merecen y demandan de mucho amor y compañía constante ya que son frágiles y no pueden valerse por sí mismos. Como reflexión, quiero que piensen: si estuvieran en la misma situación de fragilidad, ¿cómo les gustaría ser tratados?".



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