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martes, 27 de octubre de 2020

Algunos consejos para cuidadores de personas con Alzheimer

Por

Ser cuidador de una persona con Alzheimer es una tarea difícil. Requiere de mucha atención y dedicación. Es una prueba que requiere múltiples cambios en la vida y para ello hay algunos consejos que pueden servir para sobrellevar la situación. 

La persona cuidadora necesita el soporte de su familia y amigos para superar el día a día y el estado de ánimo cambiante del paciente. Hay consejos para ellas. Acá ofrecemos algunos para que elijan los que mejor puedan adecuarse con su situación. 

-Mantenga la calma. No se encolerice. Esto no sirve para nada pues su familiar no se comporta según las reglas habituales, familiares, sociales o de convivencia. Las olvida. Su conducta no responde ya a una lógica. Reacciona respondiendo a un estado mental que no es como el suyo. 

-Sea flexible y adapte la rutina. Aproveche los momentos del día en que la persona está menos confundida y con más disposición a cooperar para realizar las tareas más difíciles. 

-Déjele vivir a su ritmo sin intervenir sistemáticamente en su manera de vivir. Hay que evitar actitudes como impedirle realizar las actividades caseras porque las lleva a cabo mal o de una manera que a usted no le gusta; y la que consiste en dejarle hacer lo que quiere. Si su actividad no es peligrosa para él o para los demás miembros de la familia, déjele libertad para continuarla, incluso si su actitud es extraña o no habitual. Manténgase firme impidiéndole actividades que pueden llegar a ser peligrosas. 

 -Comunicación. Al hablar con la persona con Alzheimer, llámala por su nombre para asegurar que tienes su atención, háblale con un tono pausado y amable, dándole tiempo para encontrar las palabras correctas y expresarse. 

-No discuta con él. La persona con Alzheimer puede encontrar buenas razones para justificar sus olvidos. Puede acusarle de cosas por olvido, pero no discuta con él.Su lógica ha dejado de ser la misma. 

 -Facilítele las tareas diarias, como el vestirse o el baño, dejándole todo preparado para evitar que el paciente tenga que sortear dificultades. 

-Cuídese a sí mismo. La más bella de las abnegaciones no le dará la fuerza física para resistir a los cuidados y a la atención que es preciso dispensar durante las 24 h. del día. Pida ayuda cuando lo necesite, tome descansos y siga disfrutando de sus pasatiempos, además de tener una alimentación adecuada. 

Siga estos consejos y conseguirás adaptar la rutina a la nueva situación. Habla con el médico y consulta grupos de apoyo. ¡No estás solo!

lunes, 20 de abril de 2020

Programa online: la Fundación Alzheimer llega a sus hogares para que pacientes, cuidadores y familiares estén en casa protegidos pero siempre activos

Por

El equipo de la Fundación Alzheimer ha unido todos sus esfuerzos para mantener el apoyo y servicio activos en esta época de crisis. Ha sido también una oportunidad para reinventarnos como institución y para seguir ofreciendo nuestro apoyo a la comunidad por medio de una constante comunicación por las redes con nuestros pacientes y familiares, “queremos que sepan que no es tan solos en esta época de aislamiento” en la que el estrés, los miedos, la depresión o la agresividad pueden aumentar por el aislamiento decretado por el Gobierno hasta el mes de mayo.


Es por eso que ofrecemos a las familias y cuidadores un Programa semanal didáctico, variado y rico en actividades diarias, que será realizado por nuestros expertos en el tema. El programa también incluirá apoyo emocional con una línea de ayuda telefónica tanto para paciente como para su cuidador o familiar.

EQUIPO DE PROFESIONALES A SU DISPOSICION EN HORARIOS ESTABLECIDOS:

Médico, Neuropsicología, Piscología, Enfermería, Actividades de Estimulación en casa.

PROGRAMA SEMANAL DE ACTIVIDADES - FUNDACIÓN ALZHEIMER



Actividades de estimulación en casa para el paciente de manera virtual:
  • Actividades: Música, memoria, actividad física, ocupacional, baile, risa.
  • Apoyo psicológico telefónico
  • Apoyo médico telefónico.

Actividades para el cuidador familiar de manera virtual:
  • Actividades: Historia del arte / memoria / relajación
  • Línea de ayuda telefónica de 7 a.m. a 7 p.m. para personas con demencia
  • Reunión semanal virtual para familiares y cuidadores.

Para consultas sobre el programa, puedes contactarnos así:
Vía telefónica a los celulares:

Plan Pacientes: 313 7670741
Línea de Ayuda: 323 5825408
Plan Cuidadores: 314 8906599

Email: info@fundalzheimercolombia.org
Dirección: Av. 8 Norte # 24 AN-07, Barrio Santa Mónica (Cali).

Si estás interesado en el programa:

Solicita el servicio Vía WhatsApp

WhatsApp Contacto Fundacion Alzheimer Cali

miércoles, 25 de marzo de 2020

Confinamiento con un familiar con Alzheimer: consejos para el cuidador

Por

Importante información compartida por el blog de la Fundación Pasqual Maragall en estos tiempos de cuarentena en Colombia. La emergencia en el país llevó a tomar esta medida en busca de evitar la propagación del coronavirus y frente a eso vienen algunas dudas de cuidadores de personas con Alzheimer. Acá algunos consejos:

Afrontar la situación desde la serenidad

Ante esta emergencia sanitaria todos debemos cuidarnos para paliar las consecuencias que esta situación puede generar, sobre todo para evitar que el sistema sanitario se colapse y que las personas más vulnerables enfermen. Como seres biopsicosociales que somos, tenemos que cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra esfera social. Todas estas facetas, además de interactuar entre ellas, se ven afectadas, en mayor o menor medida, por la situación actual de confinamiento.

La preocupación por gestionar de la mejor manera posible el día a día en obligado confinamiento, unida a la incertidumbre por el impacto que esta situación pueda tener en distintos ámbitos (económico, social, sanitario…), tanto a nivel individual como colectivo, puede conducir a un estado de estrés y ansiedad. Esta reacción es comprensible, pero hemos de procurar afrontar la situación desde la serenidad. 

La convivencia familiar ininterrumpida no siempre es fácil de gestionar y, con un familiar con deterioro cognitivo o demencia, es aún más compleja. Claramente, la situación actual exige dotarse de una buena dosis de paciencia, tolerancia y empatía, que solo desde el amor, el conocimiento (y autoconocimiento) y la responsabilidad puede afrontarse con sensación de control de uno mismo.


Manejar la ansiedad y el estrés del cuidador

La ansiedad y el estrés pueden provocar la disminución de nuestras defensas y afectar a nuestro sistema inmunológico, y estamos en unos momentos en que lo necesitamos estar bien fuertes. Es importante detectar si tenemos síntomas del llamado síndrome del cuidador, que podría conllevar un proceso de estrés perjudicial para nuestra salud. Un nivel ajustado de estrés o ansiedad es necesario para hacer frente a nuevas situaciones, pero presentar niveles elevados no ayuda a manejar óptimamente la situación.

Algunos de los síntomas que nos indican que estamos sufriendo altos niveles de ansiedad son:

Físicamente: palpitaciones, taquicardia, boca seca, sensación de opresión en el pecho, molestias gástricas, dificultad en conciliar el sueño....

Mentalmente: dificultad de concentración, irritabilidad, incapacidad para tomar decisiones, pensamientos negativos...

Emocionalmente: miedo, desesperación, sensación de falta de control, síntomas depresivos...

Para tratar de minimizar el impacto de esta situación en nuestra salud y bienestar, así como en los de la persona a quien cuidamos, pueden ser de gran utilidad diferentes técnicas para controlar la ansiedad. El abanico de posibilidades es amplio y cada uno puede optar por aquellas que más se ajusten a sus características personales y posibilidades.


Gestionar el día a día

La persona que cuida necesita poder encontrar, aunque sean breves, espacios para sí misma que le ayuden a mejorar su bienestar y aumentar así su cota de paciencia y capacidad de control. Para ello hay técnicas psicológicas de gran ayuda para mejorar tanto el estado físico como el mental. Una técnica de relajación fácil de practicar, es la relajación muscular progresiva, cuya práctica ayuda a controlar los niveles de estrés y ansiedad. También puede resultar muy útil la técnica de respiración diafragmática.

Para tratar de rebajar su posible nivel de ansiedad y confusión, es recomendable observar a nuestro familiar con Alzheimer y detectar qué situaciones le alteran y cuáles le calman. Para ello es importante fomentar la empatía para procurar comprender su perspectiva.

Podemos pensar en actividades que puedan resultar placenteras para ambos, siempre adaptadas a las posibilidades y preferencias de cada caso: escuchar música, bailar, cocinar juntos, mirar álbumes de fotos… y procurar incorporarlas en las rutinas de cada día. Nuestra visión de cualquier situación, la forma cómo la percibimos (por ejemplo, como una oportunidad y no como una amenaza) influye claramente en nuestro bienestar.

Aunque no estamos viviendo una circunstancia agradable, podemos aprender mucho de ella. Por ejemplo, valorar la situación como una oportunidad para poder dedicar mayor tiempo para atender a nuestro familiar sin prisas, manejar los tiempos sin presiones externas, fomentar conversaciones familiares (ya sea con quienes conviven en casa, por teléfono o por internet).

Obviamente, no dejarán de existir y necesitaremos manejar los conflictos propios de la convivencia, unidos a los que se pueden derivar de los síntomas de la propia enfermedad. Es recomendable tener en cuenta algunos consejos para afrontar el día a día con una persona con Alzheimer y que una adecuada comunicación puede ahorrarnos confrontaciones desagradables.


Situación complicada, pero temporal

Ante todo, tengamos cuenta que esta situación es temporal y que, más adelante, volveremos a nuestras rutinas, a disponer de servicios ahora cancelados, a poder abrazar a nuestros seres queridos, a dar paseos por las calles, a salir con amigos y a disfrutar de encuentros familiares. Probablemente entonces valoraremos con mucha más intensidad lo que hace tan solo unos días nos parecía normal.

Estos días, además, estamos viendo cómo afloran valores comunitarios que demuestran que nuestra sociedad, mayoritariamente, es buena: apostar por el bien común, destacar el valor de la solidaridad y la fraternidad, sentirse parte de un colectivo “humano” y protegerlo por encima de todo. Intentar adoptar un enfoque positivo, dentro de la dura realidad, siempre nos ayudará a relajarnos, a evitar estados de ansiedad y a potenciar nuestra capacidad de resiliencia. Si conseguimos controlar el temor y la ansiedad será más fácil adaptarnos a una situación tan extrema, donde prime nuestra protección, la de nuestros seres queridos, y la de la sociedad en general.

domingo, 7 de julio de 2019

Cuando el Alzheimer llega a las familias...

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Cierto día una cuidadora que vino a consulta definió el Alzheimer como “un Tsunami”. Lo dice así porque “uno no se da cuenta cuándo llega. Hay un momento en el que todo se detiene, pero luego viene la ola y lo arrasa todo”. Esta sensación de desastre es frecuente en las familias que experimentan el proceso de enfrentar el diagnóstico de la Enfermedad del Alzheimer (EA).

Generalmente, llega a la consulta una cuidadora o cuidador principal con la persona afectada. No más. Eso sí, detrás de ella suele haber un grupo mayor que generalmente no participa hasta muy avanzado el proceso o cuando el “Tsumani” ya ha arrasado con la memoria de la persona afectada y con una parte del grupo que participó, como observador desentendido.

La primera reacción de las familias ante el Enfermedad del Alzheimer suele ser la negación y minimización de los síntomas.

Al respecto, las investigaciones realizadas por la Fundación Alzheimer y por otras instituciones demuestran que la dinámica familiar influye directamente en la forma cómo se desarrolle la enfermedad. También en la calidad de vida, tanto de las personas afectadas como de las personas cuidadoras.

La enfermedad constituye un “momento de verdad” para cada familia. Y,en muchas oportunidades, se puede apreciar que de una crisis tan intensa como es enfrentar el diagnóstico, las familias pueden aprender nuevas dinámicas con estilos de comunicación y de toma de decisiones más eficaces, que permitirán crear las condiciones para el adecuado manejo del paciente.

Uno de los ejes fundamentales del modelo de intervención diseñado en la Fundación Alzheimer se basa en actividades dirigidas a las familias. Se busca ayudarlas a resolver situaciones como las anteriormente expuestas que pueden estar interfiriendo con el esquema de cuidado. Razón por la que se ha implementado el programa de empoderamiento psicosocial para familias y personas cuidadoras de pacientes con Alzheimer, con el propósito de fortalecer la dinámica familiar, el conocimiento de la enfermedad y su manejo en la vida cotidiana, partiendo de la premisa de que “una persona cuidadora bien informada, tendrá siempre su paciente bien cuidado”.

El programa se desarrolla mediante charlas, talleres, y capacitaciones por medio de los cuales se facilita y fomenta el intercambio de saberes y sentires, entre las actividades que se realizan están:
  • Taller “Cuando cuido, me Cuido”, orientado a fortalecer el autocuidado y una reflexión profunda de la misión del cuidado, así como el manejo de recursos sociales con los que puede contar una persona cuidadora. 
  • “Aprendiendo en Familia”, enfocado a orientar a todas las personas del núcleo familiar sobre el diagnóstico, tratamiento, fases y necesidades especiales de la persona afectada, como también la concientización de la necesidad de repartirse las tareas del cuidado respaldando a las personas que tienen el rol de cuidadoras principales. 
  • Terapias psicológicas individuales o familiares orientadas a la elaboración del duelo y al desarrollo de habilidades, además de la elaboración de situaciones familiares necesarias para enfrentar el diagnóstico y el manejo de la enfermedad. 

Los resultados positivos obtenidos mediante las actividades mencionadas para destacar entre las familias y los cuidadores, se pueden sintetizar en tres aspectos claves:

  • Resignificar el papel de la persona cuidadora 
  • Construcción de redes de apoyo intrafamiliar y social 
  • Redefinición del proyecto de vida.

En el proceso de acompañamiento a las familias y personas cuidadoras, sus historias de vida nos han inspirado a ayudarlas a entender que la vida no se acaba con la enfermedad del ser querido. Siempre es importante mantener las actividades de autocuidado ya que es muy frecuente encontrar personas cuidadoras que abandonan sus sueños, aspiraciones y manejan el cuidado desde la entrega personal, olvidando su propio proyecto de vida.

En la Fundación las empoderamos a aferrarse a sus sueños y a proyectarse como “Excuidadore-as”, con nuevas habilidades y capacidades personales, sociales e incluso espirituales, adquiridas durante el proceso del cuidado de sus seres queridos. Es así como vemos que muchas personas cuidadoras “han logrado hacer del cuidado una experiencia enriquecedora con consciencia y proyección en sus vidas”.

Una de las experiencias más significativas está orientada en los casos en los que los hombres (esposos, hijos, hermanos), son quienes se convierten en cuidadores, desafiando los estereotipos de género y descubriendo una nueva manera de relacionarse y expresar sus sentimientos hacia esos seres queridos. Así lo han expresado en los talleres, muchos cuidadores que se sienten “agradecidos con la vida por haber tenido la oportunidad de conocer una nueva manera de amar”.


Durante el proceso de empoderamiento muchas personas cuidadoras aprenden a apoyarse, a pedir ayuda desde sus derechos, a motivar a distintos miembros de la familia desde la perspectiva intergeneracional y de familia extensa, logrando compartir las responsabilidades y espacios de cuidado, como también a contar con miembros de la comunidad (vecindades, asociaciones, iglesia, etc.).

Igualmente, aprenden a relacionarse con las instituciones prestadoras de servicios de salud, desde sus derechos, ejerciendo la ciudadanía activa y cada vez más incidiendo en ese medio para obtener logros y reconociendo de los derechos de las personas afectadas en lo relacionado con medicinas, servicios, coberturas y para ello-as mismas, en apoyos y servicios de hospital en casa, facilitando las labores del cuidado.

Todos estos aprendizajes derivados del proceso de acompañamiento, nos han mostrado, además, la necesidad de crear espacios de integración, de encuentro de seres humanos que buscan y necesitan, como todas las personas, oportunidades para ser felices; por esta razón en la Fundación son muy importantes todas las actividades lúdicas y de intercambios que nos acercan como personas cuidadoras y seres sociales, en las que compartimos, miedos, esperanzas, sueños, dificultades pero ante todo, fortalezas, solidaridades y RISAS que nos acercan y fortalecen.

Finalmente, y gracias a todos los espacios dirigidos a las personas cuidadoras, muchas de ellas se preparan de la mejor forma y de una manera integral (física, emocional y espiritualmente) para que el cuidado sea fuente de realización, de amor y desarrollo de potencialidad.

Y así como el Tsumani llega, removiendo todo, el proceso de cuidar puede llegar a significar para muchas de estas personas y familias, una oportunidad para renacer en el amor y el cuidado.

Ángela María Caicedo Toro, Psicóloga con Especialización en Inserción de personas en riesgo de exclusión; con amplia experiencia en programas de intervención psicosocial con poblaciones vulnerables y énfasis en perspectiva de género. Coordinadora y terapeuta en los programas para cuidadores fundación Alzheimer Cali.

viernes, 14 de junio de 2019

Conflictos y problemas legales que causa la enfermedad de Alzheimer en las familias

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El Alzheimer es una enfermedad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse. Esta enfermedad no es una forma normal de envejecimiento. Esta enfermedad es la forma más común de la demencia, se tiene como sinónimo de pérdida de memoria y de otras habilidades intelectuales y es tan delicada que interfiere con la vida cotidiana del individuo y de su entorno familiar.

Un alto porcentaje de las personas que padecen el Alzheimer viven en sus hogares, el impacto de esta enfermedad se extiende a millones de familiares, amigos y cuidadores. De cada 10 familias ya una o dos tienen un enfermo con este padecimiento en casa.

No hay una conciencia con relación al tratamiento y manejo del paciente con la enfermedad del Alzheimer. Las familias generalmente tratan de guardar esta  situación en forma muy confidencial. Solo tiene noticias el médico tratante, presentándose situaciones de riesgo en el manejo del patrimonio, siendo los problemas legales los grandes ausentes, a pesar de que es un momento en el que cada vez se habla más de esta enfermedad y de los trastornos que causa a enfermos y familiares.

La pérdida de memoria y el deterioro de las facultades intelectuales del enfermo da lugar a situaciones y decisiones por parte del enfermo que a menudo generan tensiones y conflictos en la familia, por problemas económicos, discrepancias o desacuerdos entre familiares sobre la forma de afrontarlos, decisiones que toma el enfermo sin informar a nadie, o decisiones de alguno de los cuidadores sin tener en cuenta al enfermo cuando aún no está declarado incapaz.


Desde el momento del diagnóstico se debe contemplar el proceso de jurisdicción voluntaria de interdicción, no hay que esperar que el paciente ya no pueda tomar decisiones, pues con esto no se busca resolver un litigio ni controvertir un derecho, sino proteger su patrimonio y que la familia no tenga problemas que se derivan del deterioro de la enfermedad. La finalidad de este proceso es evitar que se aprovechen de la discapacidad mental de las personas y le hagan celebrar negocios que puedan afectar su patrimonio, valiéndose de engaños.

Se requiere de un dictamen médico, neurológico o psiquiátrico sobre el estado del paciente, con la etiología, el diagnóstico y el pronóstico de la enfermedad, con indicaciones de sus consecuencias en lo referente a discapacidad mental para administrar sus bienes y disponer de ellos.

La pueden pedir los familiares directos y también la propia persona. Hay que tener en cuenta que el tutor debe estar siempre bajo control judicial y deberá rendir cuentas y dar explicación de todas las incidencias importantes des estado del paciente, normalmente de forma periódica.

Por un lado es una forma de proteger al enfermo, pero por otro hay que tener mucho cuidado para escoger el momento que se debe hacer dicho proceso con el acuerdo o al menos, el conocimiento de todos los implicados, respetando siempre los derechos y la dignidad del enfermo, he visto en muchas ocasiones como las familias posponen este momento por desconocimiento.



En ocasiones se presentan situaciones difíciles derivadas de las pretensiones económicas familiares que buscan asegurar la estabilidad patrimonial en detrimento muchas veces de la salud del paciente. En la mayoría, estos casos se ventilan en los estrados judiciales originando conflictos y controversias entre los allegados al paciente del Alzheimer.

Ocurre a veces con cuidadores contratados o incluso familiares, que poco a poco van tomando el control del entorno que rodea al enfermo con demencia, hasta producirse un apoderamiento de todo el patrimonio y manejo económico de la persona enferma. Es una situación grave, que puede llegar a ser delictiva en algunos casos, pero no es muy frecuente, sobre todo en ciertos ambientes familiares donde existen tensiones y desacuerdo.

Otras veces ocurre el maltrato al enfermo por asumir una sola persona toda la carga de cuidado, hay que repartir las responsabilidades del cuidado en todos los miembros de la familia y si no están presentes, pueden ayudar de otras maneras desde la distancia.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas ha sufrido alguna clase de trastorno mental o neurológico en algún momento de su vida. La garantía en el derecho a la salud mental de los pacientes a través del Sistema General de Seguridad Social en Salud, es el objetivo que promulgó la Ley de Salud Mental 1616 de 2013, sancionada por el entonces Presidente de la República, Juan Manuel Santos.

“El derecho a la atención oportuna y digna, bajo los preceptos positivos de salud mental, salud integral y atención Primaria en Salud para responder a las necesidades y demandas poblacionales, son algunos de los aspectos a destacar de la Ley de Salud Mental”.

La situación de los pacientes con la enfermedad del Alzheimer -o cualquier otra demencia- debe ser manejada con la colaboración conjunta de la familia, que acepte la situación real y avoque un tratamiento médico integral adecuado que mitigue en forma científica este mal, que parece ser la enfermedad del siglo XXI.

Heber Galvis Navia
Abogado, Magister en derecho corporativo y empresarial, Magister en estudios políticos, especialista en derecho constitucional, Asesor Jurídico de la Fundación Alzheimer Cali.

lunes, 10 de junio de 2019

Una ventana para los cuidadores de las personas con Alzheimer

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Esta sección está orientada a visibilizar y honrar a un ejército de personas que de una forma discreta y callada dedican su vida a cuidar de manera formal a personas afectadas por Alzheimer.

Los cuidadores son un grupo de mujeres y hombres que dedican su tiempo a cuidar de la mejor manera y que establecen unos vínculos muy potentes con sus pacientes. Sus historias de vida nos explican muchas veces de dónde sale su vocación y los aprendizajes que han obtenido con esta loable misión.

Esta primera entrevista está dedicada a Ullola Mosquera Daza, de 45 años de edad. Ella es Auxiliar de Enfermería de la Fundación Jacinto Mosquera y Figueroa de Popayán, graduada en el año 1998.

Labora como cuidadora en la Fundación Alzheimer hace 18 años como Coordinadora de los Auxiliares de enfermería, con las más altas cualidades de responsabilidad, compromiso, humanidad, sentido de pertenencia, compañerismo y espíritu de superación. Es un ejemplo de dedicación, paciencia y humildad para los que compartimos con ella. ¡Gracias Ullo!

¿Por qué motivo escogió su profesión?
Ullola Mosquera: "Desde niña pertenecí a un grupo dirigido por las monjas del pueblo, llamado grupo juvenil. Ahí realizábamos actividades para celebrar fiestas importantes, como el 25 de diciembre, cena para los niños y pequeños detalles. Además, siempre jugué con mis amigas a la enfermera. Les aplicaba inyecciones de mentiras, y les decía a mis padres que quería ser enfermera para servir a las personas enfermas y salvar vidas".

Ullola Mosquera en labores en la Fundación Alzheimer.

¿Cómo empezó a cuidar personas mayores?
UM: "Conocí a una familia que cuidaba una paciente, pero no podía pagar más la enfermera. Así empecé a cuidar a la señora Magnolia López Londoño, quien fue la primera paciente de residencia de la Fundación. Luego, ella se fue a otro país, y empecé a trabajar con la Fundación".

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
UM: "Es servir y brindar amor, compañía y respeto. Mejorar la calidad de vida de las personas que están a mí alrededor. Trabajar en equipo, socializar con los compañeros de trabajo y que todos los turnos salgan bien. También me agrada, y me da miedo a la vez, la confianza que en este momento todas las familias y la gran mayoría de los compañeros tienen en mí, siempre esperan lo mejor y me gusta que todo me salga bien".

¿Y lo que menos le gusta?
UM: "Lo que menos me gusta de mi trabajo es cuando se presentan inconvenientes graves con pacientes que desmejoran la calidad del servicio que estamos prestando. También cuando los pacientes fallecen.

Un aspecto, que creo a veces no es correspondido por algunos familiares, es que en nuestro trabajo cometemos errores, y los enfrentamos para no volver a cometerlos. Pero las familias se olvidan de todo ese amor, dedicación y paciencia que durante años les hemos entregado tanto a los pacientes como al círculo familiar".

¿Qué ha aprendido usted en este trabajo?
UM: "Desde que llegue a la Fundación se transformó mi vida. Yo era una persona muy tímida, pero aquí he fortalecido mis principios como persona y también a valorar cada día, todo lo que Dios nos brinda. He aprendido fundamentalmente a tener paciencia con todas las personas".

Dada su experiencia, ¿qué mensaje podría ofrecer a los cuidadores de personas con Alzheimer?
UM: "Mi mensaje como cuidadora es siempre tratar a los adultos mayores con paciencia; respetar su autonomía y dignidad, teniendo en cuenta que son personas que merecen y demandan de mucho amor y compañía constante ya que son frágiles y no pueden valerse por sí mismos. Como reflexión, quiero que piensen: si estuvieran en la misma situación de fragilidad, ¿cómo les gustaría ser tratados?".



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